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lunes, 20 de abril de 2015

Los ligamentos de Ana, Ana’s Ligaments



Los ligamentos de Ana, Ana’s Ligaments

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19 abril 2015

Como algunos amigos ya se enteraron, el viernes en la mañana bajé para dar su pago a nuestro vecino don Anastasio, que ahora nos apoya barriendo el callejón dos veces a la semana.  Sonsamente tomé un atajo, resbalé, caí.  En el momento de caer, entre escuché y sentí algo que se tronó en mi tobillo derecho.  Pensé: caray, a lo mejor se me ha roto un ligamento.  Resumidos cuentos: apliqué hielo y tomé ibuprofeno, mi fiel asistente de producción me sacó cita con el más recomendado traumatólogo de acá. En la tarde-noche, con el hinchazón en el tobillo ahora tamaño pelotita de golf, fui con el doctor, quien me recetó una radiografía para descartar la posibilidad de una mini fractura en el tobillo.  Me citó de nuevo la siguiente mañana para determinar qué sería el tratamiento.  Así que la mañana de ayer volví. 

Y sí: de los tres ligamentos que tenemos en la faz exterior del tobillo, yo logré hacer un esguince de segundo grado en dos.  El doctor observó que en ese tobillo hay una suerte de lesión crónica: Se ha lastimado antes, mínimo dos veces, me dijo, ¿porqué no me lo comentó cuando le pregunté de su historia?  Emmm, yo trastabillé,  honestamente lo olvidé, supongo que porque nunca llegó a más … Pero es progresiva esta lesión, dice el doctor, su tobillo ahora tiene un problema estructural, está cada vez más inestable y proclive a colapsar.  Aggghhh.

En efecto, hay dos opciones para tratamiento.  Primera: inmovilizar la articulación (hay tres maneras de hacerlo dependiendo la severidad de la situación); reposo total durante tres a cuatro semanas; fisioterapia.  Con esta opción esos dos ligamentos se sanarán pero nunca estarán del todo bien: o sea, se habrá detenido esa lesión crónica pero no se habrá reparado. Significa que durante todo el resto de mi vida tendré que preocuparme por esa articulación y andar con cautela, ese tipo de cautela que para mí, al menos, casi puede causar más accidentes.  Muy probablemente no volvería a correr, ni brincar en mis clases de danza. 

Segunda opción. Dice el doctor: si usted tuviera veinte años menos, considerando su nivel de actividad física yo recomendaría sin titubeos que se operara.  Ah-JA, digo yo, platícame de esta opción por favor.  Pues resulta que es un procedimiento de lo más sencillo.  La operación en sí dura unos 30 minutos.  Se abre la piel, se cose el ligamento, se cierra, se pone una vendaje especial (llamado Vendaje Robert Jones, por cierto, y la historia de este señor médico es en verdad fascinante, fue un tipazo que además inventó ortopedia pediátrica); reposo total durante tres a cuatro semanas; fisioterapia y ¡colorín colorado!  O sea, el tiempo de recuperación es igual. Y ahora cosido y reparado, el ligamento sí que será como nuevecito.  Vale, nuevecito como de una chava de 25 años no lo será; pero para mis años y mi considerable nivel de actividad  será como nuevo.  Se utiliza anestesia epidural, que me dicen es la octava maravilla. Pues allí estoy sopesando todo, y digo al doctor como pensando en voz alta, Pues todavía no he caminado a Santiago de Compostela y ni bien salen las palabras de mi boca que me doy cuenta de que he decidido; y digo: Yo opto por la cirugía.

Lo haremos este martes 22.  Ténganme en sus pensamientos mis queridos …

As some friends already know, Friday morning I walked down to pay our neighbour don Anastasio, who does the great service of sweeping our callejón twice a week. I took a shortcut; I slipped, I fell.  In the moment of falling I heard and felt something snap in my right ankle. Oh shit, I said to myself, have I torn a ligament?  

I immediately applied ice and took ibuprofen; my faithful production assistant called and got me an appointment with the good emergency orthopaedist here. Later on that afternoon, with the swelling on the outside of my ankle almost the size of a golf ball, I went to see the doctor. He sent me to get an X-ray of the ankle to rule out the possibility of some hairline fracture; and told me to return the following morning to decide on treatment. So yesterday morning I returned.

And indeed: of the three ligaments which run up the exterior face of our human ankles, I managed to get a second-degree sprain of TWO of them.  The doctor observed that in my right ankle there is a kind of chronic lesion.  It’s been sprained before, at least twice, he said, why didn’t you mention that when I asked you about your history?  Ermmmm, I hemmed, I just forgot, it never came to anything worse so I guess I forgot about it.  But this problem is progressive, says the doc, it’s structural now.  Your ankle is getting more and more unstable and with more and more tendency to collapse.  Aggghhh.

So there are two treatment options, basically. 
OPTION 1: immobilize the joint (there are three ways to do this depending on the severity of the situation); total rest for three or four weeks; physiotherapy.  With this option those two sprained ligaments will heal but will never be completely well: i.e. the lesion will have been arrested but not repaired.  This means that during the entire rest of my life I will have to be aware of this joint and do everything cautiously, with that kind of caution which for me, at least, can cause MORE accidents.  Very probably I would not ever really run again, or leap in dance class.

Option 2: Says the doctor: If you were some 20 years younger, and particularly considering your level of physical activity, I wouldn’t hesitate a moment to recommend that we operate.  Ah-HA, say I, tell me more please.  Well, it turns out that we’re talking about the simplest procedure imaginable.  The operation itself takes 30 minutes.  He opens, he SEWS UP the ligament, he closes up, he puts on a special bandage (called the Robert Jones Bandage, by the way, and the story of Dr Robert Jones is a TREAT, believe me, absolutely fascinating: among other things he basically founded pediatric orthopedics); total rest for three or four weeks; physiotherapy.  I mean, the recovery time is The Same.  And with that ligament all sewn up and repaired, it will be As Good As New.  OK, not like the ligament of a 25-year-old cutie, but for someone my age with my considerable level of activity, it will be like new. They use epidural anesthesia, which everyone says is just wonderful. So there I am weighing it all, and I say to the doctor, Well you know I still haven’t hiked to Santiago de Compostela and no sooner are the words out of my mouth than I realize that I’ve decided; and I say: Let’s go for the surgery.

So it’s at 8AM Tuesday 22.  Hold me in your thoughts, dear ones!

martes, 30 de julio de 2013

GRABANDO MONARCA_JULIO 2013: EL SEGUNDO DISCO

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Es tenebrosa, es misteriosa; es llena de furia y llena de luz.  Hay momentos como canto de pájaros --¿una memoria de su niñez? no puedo de menos recordar la lírica descripción que hace Mónica Lavín de la biblioteca del abuelo—; hay momentos de ternura. Así señalados en la partitura: con ternura.  Drama, movimiento.  Inquietud.  Yo  que siempre busco una historia, siento que esta desasosiego es su curiosidad inquieta, su mente en una búsqueda inacabable.  Hablo de la mente de Sor Juana.  Ella es la musa de Primero Sueño, la pieza de Pilar Jurado y la primera pieza en este segundo disco de Monarca.
Durante todo ese tiempo de aprender y preparar y memorizar esta obra de Jurado, desde mediados del 2010 (¡caramba!), cada cuando pensaba en lo operística que es: pensaba en personajes físicos y metafóricos, pensaba en lo que esto implicaba para la música. Anotaba mi partitura en términos de la organización de una ópera: Obertura, Acto I, Acto II, etc.  En algún momento en mayo del 2013, garabateé sobre mi partitura, “Será que esta pieza entera es la Obertura a una ópera que todavía no se escribe?”
Yo creo que sí.  Yo creo que es por eso que funciona tan perfectamente como la primera pieza de este segundo disco de Monarca. Sí que es una Obertura: de alguna manera –y sin la menor intención de hacer esto- prefigura casi todas las demás obras en el álbum.
Le sigue Lágrimas y Locuras: Mapping the Mind of a Madwoman de Wallach.  La pieza corre y tambalea, despotricando y tropezando a la mera orilla del desastre.  Me di cuenta que tengo que estar dispuesta a hacer eso cuando la toco, tambalear a orillas del precipicio: de nada sirve tocar con cuidado aquí, cuando lo hago vamos de inmediato a Dormilandia.
La compositora hace mucho hincapié en que de ninguna manera se propone contar la historia de La llorona,  más bien busca retratar el paisaje emocional de esta mujer “en guerra con su propio pasado” quien divaga interminablemente al borde de todos los ríos de México, buscando sus hijos perdidos y ahogados.   
Poca luz aquí, pese a la brilliantez pianística de la pieza, pese al bello y conocido tema.   La memoria de una felicidad, o de su ilusión.  Furia, de veras; y la soledad con que va tomada de la mano.
Esa furia encuentra su eco en ciertos momentos de la pieza de McNeff An Evening with doña Eduviges: a Fantasy / Una velada con doña Eduviges: una fantasía. Esta mujer es mil veces más compleja que Susana San Juan, a quien McNeff retrató para Rumor de Páramo en su hermosa Pavana (a la usanza antigua) para doña Susanita.  Es capaz de rabia –y de hecho hay momentos de una loca brutalidad, furia aquí también, casi fuera de control.  Al mismo tiempo, me supongo que como cualquier ser humano, añora la calidez del sol, el cariño, la belleza.  Está perfectamente dispuesta a aceptar imitaciones: esa hermosísima melodía en que Stephen pone la indicación “cheaply” (baratamente) … oh Cervantes, ahora sí tienes que ser una intérprete de a de veras … Así que decidí que la primera vez lo tocaría casi a la Liberace, muy amanerado y exagerado, como perfume barato.  Pero la segunda vez, cuando vuelve casi al final -- ahora es cuando vislumbramos –sólo un par de momentos- su verdadero corazón, ahora sin pretensiones, completamente abierto.  Un par de momentos que te hacen llorar por todo que se ha echado a perder y por todo que se ha denegado, por todas las personas en todo el mundo.
Y entonces SÍ: el limpia-paladar. La pieza de Georgina Derbez cuya musa es, confieso con la debida modestia pero con gran honor, vuestra servilleta Ana Cervantes.  Directa y urgente como una flecha, nos llama al cielo.  Barre la rabia, barre las memorias de brutalidad y del silencio, de pérdidas y mentiras. 
Lavista … ¿qué digo?  Mujer pintando en un cuarto azul reluce, torna lentamente en la luz y –como toda la música de Lavista—  ineludiblemente atrae el oído y la imaginación adentro de su mundo. 
Siento que esta pieza es mucho más compleja, en términos de affekt, que Páramos de Rulfo , la obra que compuso para Rumor de Páramo.  Su musa es Joy Laville, la pintora británica que lleva décadas de vivir en México y quien es la viuda del gran escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia. 
Mujer pintando … , para mí, tiene una suerte de opulencia bizantina. Digo bizantina no en el sentido de complejidad innecesaria sino en el sentido de una riqueza tomada de varios mundos: occidente y oriente, por ejemplo. Tiene momentos en que, a mi oído, se torna francamente voluptuosa, y hay momentos en que tiene toda la determinación y el atrevimiento de una de esas intrépidas inglesas decimonónicas que, disfrazadas de hombres y arriesgando la muerte, penetraron hasta la sagrada ciudad de Meca.
Debo mencionar –aunque sea brevemente- que esta pieza llegó a mis manos el 20 de junio del 2013, cuando yo estaba a tres días del final de esa gira en mi estado de Guanajuato.  Llevo varios años diciendo que el proceso creativo no es como ir a la tienda de la esquina por un litro de leche.  Esta vez mi convicción fue probada hasta el límite. Tenía muy poco tiempo y menos energía creativa y mental para adentrarme en el nuevo mundo que representa aprender cualquier obra de Mario Lavista. 
Lo dejé abierto.  Varias personas me dijeron que tenía todo el derecho de no grabarla.  El propio compositor lo dejó abierto.  Pero ¡CARAMBA!  Estamos hablando de Mario Lavista, uno de nuestros grandes luminarias, quien me ha hecho el gran honor de componer no sólo una sino DOS piezas para mis dos proyectos de encargo.  ¿¡Cómo que no iba a encontrar la manera de grabar esta pieza?!
Difícil creer que hicimos tanto en poco más que una semana.  Pero sí que lo hicimos.
Varias personas me dijeron, ¡Pero es tan poco tiempo!  Me supongo que sí … pero pensándolo, creo que es importantísimo recordar tres cosas.  Primero: yo llegué lista para grabar.  Difícil precisarlo; pero tenía la muy clara sensación que llegué lista para grabar no sólo música y técnicamente sino también emocional y espiritualmente.  Ojalá y no suene muy a pirámides y cristales; pero así fue.
Segundo, yo y mi ingeniero de audio Roberto de Eías –más 2º Ingeniero Kenji Calderón- nos entendemos muy bien y tenemos lo que solamente puedo describir como una espléndida relación de trabajo.  Yo tengo una confianza absoluta en sus oídos y en su habilidad técnica.
Tercero y final, el tener un magnífico instrumento de concierto en que grabar – y además un magnífico técnico de piano disponible para retocar la afinación y entonar martinetes.  Tanto en enero como en julio me sentía completamente –¡extraordinariamente!—apoyada en lo que se refiere al piano.  ¡GRACIAS MAESTRO ALEJANDRO CUBILLO, GRACIAS YAMAHA DE MÉXICO!
Quisiera mencionar de nuevo algo que dije aquí en enero: este trabajo de entonación de martinetes es algo para le cual nunca se encontrará un sustituto mecánico, NUNCA.  Es una labor en conjunto entre pianista y técnico: un milagro de oído, tacto e intensa concentración por parte de ambos.
El lunes 8, como saben, llegó el fenomenal Yamaha C7.  Martes, miércoles y jueves, grabamos, una por una, cada una de las siete obras de este segundo disco, empezando con Wallach y terminando con Ortiz. 














Excepto Lavista …
El jueves, junto con mi maravilloso equipo de ingenieros, tomé dos decisiones:
Primero, que el viernes y sábado Kenji y yo haríamos todas las ediciones para las piezas que habíamos grabado hasta la fecha; y segundo, que el lunes 15 yo vendría al estudio a ensayar la obra de Lavista.  Si tuviera energías después del trabajo el sábado, me quedaría a estudiar un rato; si no, estudiaría fuera del piano el domingo.  Quisiera enormemente que todos tuviéramos el domingo para descansar oído, mente, alma y concentración.
Y así fue.  El sábado después de comer terminamos todas las ediciones.  Y por supuesto y para sorpresa de nadie, no me quedó ni un ápice de energía para estudiar.  Habría sido un insulto a esa pieza.  Como de costumbre Kenji me dio aventón a Metro Coyoacán; y el domingo todos descansábamos como yo deseaba.  Preparé un lomo de puerco cocido en jugo de naranja y vino blanco con ajo; y terminado al último momento con gajos de mango apenas cocido.  Ñam, ñam, ñam: B*** y yo lo disfrutamos con papas de cambray  y una ensalada y un Sauvignon Blanc argentino bien fino.  Después del café pasé un rato viendo Lavista. Todo mi ser quiso simplemente ver y pensar, escuchar dentro de mí, contemplar gestos y sonidos y ritmos; hacer un mapa de arquitectura y affekt.
El lunes fui al estudio y ensayé con el C7.  Hermoso, unas horas sin prisa ninguna, adentrándome en la pieza. Fui a comer al Sushi Itto en MA de Quevedo y escribí en mi cuadernito,
¡Qué placer estudiar, de veras estudiar, de la manera en que uno estudia a la hora de entrar en una nueva pieza!  Hoy es como haber descansado días enteros en lugar de sólo ayer.  Siento que estoy viendo y escuchando  toneladas de cosas y me estoy enamorando con esta pieza perdidamente.
Así que el martes lo hicimos: grabamos Mujer pintando en cuarto azul de Mario Lavista.  No es lo que será en unos seis meses y no es perfecto (en caso de que esto le valiera a alguien).  Mas creo que procuré comunicar –con la ayuda de ese fabuloso Yamaha C7— su opulencia: el brillo de los agudos, el terciopelo de los graves; gran parte de las cualidades sonoras y rítmicas y de los gestos que quisiera hacer realidad. Y creo que hice un trabajo respetable de la arquitectura. ¡Muchos espacios en esa pieza!




Y volví a grabar Uribe.  Fue como mi postre después del largo y delicioso banquete de la grabación.
Aquellos de ustedes que seguían este blog en enero recordarán cuán segura estuve acerca del orden de las piezas … bueno, por esto a menudo necesitamos tomar un tiempecito para escuchar y reflexionar, sentir y volver a escuchar y reflexionar más.  Fue así que en algún momento a finales de marzo, después de escuchar el pre-máster varias veces a solas y con varias personas cuyo oído respeto mucho, decidí que ese primer disco Monarca debe comenzar con El viaje nocturno de Quetzalpapálotl de Horacio Uribe.
Estoy escuchando el master del Disco 2 mientras escribo y me doy cuenta: después de esa pieza de Derbez tan directa como una flecha, ya no hay más dolor escondido y callado, ya no hay más furia.  ¿Cómo es que todo eso queda atrás?  No sé, pero así es.
Ahora lo único que queda es paciencia,  éxtasis, energía y regocijo.
Anne LeBaron de EU elegió a Remedios Varo como musa y en particular, su cuadro Creación de las Aves, que es el título de su obra Monarca.  Para mí esta pieza lo dice todo respecto a la tensión esencial entre el momento rapsódico de imaginación e ideación; y la disciplina y paciencia necesarias para hacer real a esa idea. En su nota sobre la pieza, LeBaron dice, “El origen de la vida se transforma así, metafóricamente en un milagro de sangre caliente, un sonido que emprende el vuelo.”  [Traducción: Lirio Garduño-Buono]
Esta pieza –al menos para mí- también tiene momentos de una voluptuosidad que te hace mover la cadera; además de humor.  ¡Estoy segurísima que hay dos compases que se refieren específicamente a la creación del Pelicano!
Y terminamos con el Preludio y Estudio No 3 Jesusa Palancares, de Gabriela Ortiz. El Preludio es la bruma al amanecer en el Istmo de Tehuantepec, moteada con unos delicados destellos de luz; el Estudio es la energía indomable de esta mujer.  Sí que es, en momentos, coqueto o juguetón, hay momentos de fragilidad y también sensualidad; pero más que nada la pieza es fogosa, volcánica, triunfante.
Es así que terminamos, después de tanta paciencia: con éxtasis y energía. ¡Triunfante! 

martes, 31 de julio de 2012

SOBRE ESTEREOTIPOS Y ACCESO AL ARTE


SOBRE ESTEREOTIPOS Y EL ACCESO AL ARTE ...
Hace tres semanas el día de hoy, junto con la poeta Lirio Garduño, hice un concierto-charla con un pequeño grupo de estudiantes proveniente de los EE.UU.  No fue un grupo cualquiera: fueron cinco cadetes –integrantes de un programa élite de idiomas— de West Point, la academia militar élite de EE.UU.  Pero más de eso más adelante.
Combinar poesía y música es algo que hemos hecho varias veces Lirio y yo, en varias formas, desde que empezamos a colaborar en la primavera del 2007 cuando ideamos unos conciertos de música de Rumor de Páramo intercalada con la lectura de fragmentos de textos de Rulfo. 
A la sazón, habiendo tocado el estreno absoluto de 18 de esas obras en octubre del 2006, yo buscaba una manera de hacer más accesible esta música completamente nueva a públicos quizás menos doctos en escuchar la nueva creación musical.  Había colaborado antes con poetas y escritores y sabía cómo la palabra y la música se potencian mutuamente.  Si no mal recuerdo, Lirio y yo ya habíamos platicado en términos generales de una colaboración interdisciplinaria.  En los hechos, ha sido algo extraordinariamente fructífero: llevamos conciertos de Rumor y rumores a varios pueblos y ciudades en el estado de Guanajuato donde seguramente nunca se había escuchado música así, y rara vez las palabras –en efecto poesía— de Rulfo leídas con tanta expresividad. 
Con el tiempo, nuestra colaboración adquirió mayor dimensión: En mayo del 2007 fuimos invitadas a la Feria Nacional del Libro en León (GTO) e invitamos a Pablo Boullosa a acompañarnos.  Agregar la voz masculina al dúo piano-Garduño fue un cambio asombroso: fue como una suerte de música de cámara.  Un año después, fuimos a Nueva Jersey (EU) invitadas al Raritan River Festival; y allí invitamos al renombrado poeta estadounidense David Sten Herrstrom como lector en inglés.  ¡Igual de increíble! 
De conciertos-charla he hecho muchos.  Para mí ha sido un vehículo maravilloso para un concierto más interactivo.  Muchas veces lo hago con un público no-especializado; pero ha resultado ser algo muy gratificante también con escuchas melómanos puros y duros.  La idea es simplemente que mis oyentes tengan espacio para hacer preguntas, articular dudas; y que yo responda en ese momento, con el piano cerca para demostrar o tocar fragmentos. 
Bueno, el caso es que hace poco más de un año fui invitada a un coctel aquí en Guanajuato, para un grupo de cadetes de West Point de visita a México junto con su profesor-asesor.  Son integrantes de un programa que se llama "AIAD". En palabras de su profesor-asesor, esto significa "Academic Individual Advanced Development (Desarrollo Académico Individual Avanzado), o sea una oportunidad para que el/la cadete se mejore en algún aspecto de su programa de estudios, en este caso el aprendizaje del idioma y cultura hispana.” 
 Estuvieron aquí muy poco tiempo, sólo unos cuatro días.  Aplaudí, primero que nada, que habían venido a Guanajuato: el corazón de México y otro México que sitios como Cancún y Vallarta; o la zona fronteriza, tan corrompida por lo más barato de la cultura gringa que ahora apenas es México.
De lo que entendí, su visita se había enfocado casi enteramente en cuestiones del tipo predecible, hablándose de México y del poco conocimiento en EU de este país: seguridad, narco,  narco, seguridad.  Seguridad y más narco, en caso de que nadie lo captara.  Como yo no tengo nada de vergüenza en estas cuestiones, comenté que la cultura de México, en las manos correctas, es una fuerza mucho más poderosa que cualquier ametralladora.  Y ofrecí –como la exbecaria Fulbright-García Robles que soy— adentrarles algo en dicha cultura que además se trata de impresionante y hermosa creación de hoy mismo, y no sólo de cabezas olmeca y de pirámides, por impactantes que fuesen. 
Y hace un par de meses, ¡me tomaron la palabra!  Me llegó un correo de quien tan admirablemente organizó la visita del grupo tanto de este año como del anterior, preguntándome si siempre tenía interés en hacer algo.  Cuentan conmigo, dije.  ¿Qué les parece un concierto-charla sobre la historia de México, a través de la óptica de música Monarca?  Vino la respuesta, ¡Fenomenal! Lirio y yo lo platicamos y decidimos que la mejor manera de hacerlo sería en orden cronológico; la pareja que organizó todo  estuvo de acuerdo.  Cuando empecé a diseñar el programa con Lirio, descubrimos asombradas que sí funciona: la amplitud histórica de las musas escogidas se presta muy bien a una presentación de esta índole.
El plusvalía, por así decir, fue los poemas de Lirio.  De repente, saliendo del premio internacional Nicolás Guillén, el local de León y no recuerdo bien a bien qué galardón más, se sintió inspirada –por las musas, por la música— a escribir unos poemas.  El primero fue después de visitar el Museo Soumaya en el DF, donde vio un brazalete que perteneció a Carlota de Bélgica – la musa de la austera mas apasionada pieza de Alba Potes de Colombia, Desde el Aire: Seis instantes.  Luego, si no mal recuerdo, la Casa Azul de Kahlo y Rivera, inspiración de la obra de Silvia Berg de Brasil, hermosa como para partirte el corazón. 
El hecho es que de allí salió todo un caudal de poemas, once hasta la fecha, en su mayoría inspirados en las musas Monarca.  Leyendo los primeros, sentí el impulso de traducirlos  (como algunos saben, otro interés mío).  Lo hice, y mis primeros intentos le gustaron a Lirio.  Hace rato, cuando decidí volver a hacer conciertos caseros --ahora para recaudar fondos además de madurar este repertorio (ve un blog que pronto escribiré)— Lirio me hizo el favorzote de participar en algunos; ella leyendo su poesía y yo la versión en inglés.  Y cuando ella no pudo, yo leí las dos.  
Bueno, pues para este concierto-charla decidimos acompañar cada una de las seis obras que seleccioné con uno de estos poemas de la pluma de Garduño; excepto en el caso de Sor Juana, donde Lirio eligió un fragmento de texto de un poema más largo.  Así que el programa fue:
PRE-CONQUISTA:
Poem: Lirio Garduño, El sueño de Quetzalpapálotl
Horacio Uribe            El viaje nocturno de Quetzalpapálotl (2010)
(México, 1970)            (The night voyage of Quetzalpapálotl)
(Quetzalpapálotl  is a sacred butterfly of the Mexica culture, into which metamorphose women who die in childbirth, and warriors who perish on the field of battle)
CONQUISTA:
Poem: Lirio Garduño, Malinche
Paul Barker            La Malinche:
Concert Aria  (2010)
(Gran Bretaña, 1956)
VIRREINATO:
Poem: Sor Juana Inés de la Cruz
Pilar Jurado            Primero sueño  (2010) [Sor Juana Inés de la Cruz]
(España, 1968)
intermedio
FRENCH INTERVENTION: (ca. 1860, 50 years post-Independence)
Muse: Carlota of Belgium, the environment
Poem: Lirio Garduño, El brazalete de Carlota
Alba Potes            Desde el aire: seis instantes (2010)
(Colombia, 1952)            (From the Air: Six Instants)
            1. Pensativo con Premoniciones (Pensive with Premonitions) 
            2. Certidumbre: incertidumbre (Certainty: Uncertainty)  3. Los juegos
            se desvanecen (The games disappear)  4. Detalles distantes (Distant details)
            5. Aprisa (Hurried)  6. Introspectivo
REVOLUTION & FLOWERING OF MODERN MEXICAN CULTURE  (1930s-1940s):
Poem: Lirio Garduño, La casa azul
Muse: Frida Kahlo y su Casa Azul (Blue House)
Silvia Berg            El sueño … el vuelo (2010)
(Brasil, 1958)             (The dream ... the flight)
CLOSING THE CIRCLE:
Muse: La Sandunga
Charles B. Griffin            “ … like water dashed from flowers …” (2010)
(EUA, 1968)            (“… como  agua arrojada de flores …”)

Fue muy chido, la otra perspectiva en que esta óptica histórica me obligó a entrar.  Por ejemplo, nunca había pensado en EMPEZAR un concierto con la obra de Uribe: no sé, es muy intensa y me supongo que por eso no lo había imaginado así.  Pero ¡funciona!  La calidez y la belleza de esta pieza energiza al escucha, le engancha de entrada.
Como dije, me asombró cómo fue posible construir un micro-recorrido de la historia de México a través de las musas Monarca … eligidas, déjenme decir, por los propios compositores.  (Yo no asigné nadie a nadie, pese a consejos de cerebros más sabios, que me instaron a que yo fuese algo más autoritaria o al menos más específica.  Sobre esto escribiré en otro momento.)  Puse Closing the Circle (Cerrando el círculo) como cabecera de la obra final, la de Charles Griffin, porque al inicio de la pieza declamo un texto, traducido al español moderno del náhuatl virreinal.  Otro blog aún, porque créenmelo, es una historia para contarse.

Va, el concierto-charla.  Empecé preguntando, ¿en qué pensamos cuando pensamos en cualquier país – en este caso, México?  Claro: geografía,  historia, economía, sociología.  Casi siempre se menciona el arte en segundo plano, si es que se la menciona.  Sin embargo, hablando de cualquier país, se puede resumir todos los tópicos arriba mencionados por medio de su arte … porque el arte es el espejo de todo lo que pasa en cualquier sociedad.  Otro tema para aún otro blog.  Yo sé.  Paciencia.
Hubo un poco de pánico del último momento por la cuestión de si lo hiciéramos bilingüe español-inglés, o sólo en español.  Yo algo me estuve angustiando y enojando gratis al respecto, y Lirio dijo, con esa sensatez y simplicidad que es una de las cosas que más quiero en ella, ¿Porqué no les preguntamos a los cadetes cómo ellos lo quisieran?  Aj JA, dije; y así fue. 
A cinco para la una, hablaron para decirme que quisiera venir una pareja estadounidense cuyo castellano, sea dicha la verdad, no es muy fuerte … y yo decidí, bueno, que se conformen con lo que decidan los cadetes.  Además, estamos en México, rediós. Y así fue.  Lirio les preguntó si quisieran la presentación en español o bilingüe y en un santiamén todos dijeron que en español.  ¡bravi! Estaban concentrando como locos pero lo captaron, yo sabía de sus preguntas después.
Lirio dio un poco de contexto histórico para cada periodo y fue entonces que yo dije, si lo consideré necesario, algo acerca de la música.  Luego el poema y la traducción.  Yo no quisiera interrumpir ese momento entre poesía y música, que me parece cada vez más mágico, con comentarios –en efecto, en prosa- sobre la música. 

Fue algo único.  Bueno, todo cuanto concierto lo es, pero éste fue muy especial.  Lo que amo tanto de recintos tan íntimos como mi estudio es que la respuesta del escucha es absolutamente tangible, a veces audible.  Al final, invitamos sus preguntas y casi todos tuvieron una.  Y déjenme decir que fueron muy buenas preguntas: o sea, estuvieron escuchando, y a todo.   
Hubo unas personas más en la presentación –unos amigos mexicanos de la pareja que organizó todo, y unos visitas míos quebecquois— y sus comentarios también fueron muy interesantes.  Terminando las preguntas pedí que todos tomaran un momento para pensar en Las Américas, que no es sólo Estados Unidos sino también Canadá, México, en efecto todo el hemisferio.
vale, ahora esos pensamientos míos.   Al final, después de preguntas y respuestas, nos entregaron sus agradecimientos: una medalla conmemorativa para Lirio, para mí una playera con el logotipo de su programa de idiomas de que forma parte una imagen de la lámpara del conocimiento.  Por alguna razón cuando su profesor explicó que fue la lámpara del conocimiento casi me rompí a llorar.  Me parece algo tan precioso y tan invalorable, esa lámpara del conocimiento y del aprendizaje.  Para todos.


De manera espontánea, varios de los cinco cadetes dijeron algo de agradecimiento.  Bello, desde el corazón: no fueron palabras formales ni ensayadas.  Pero hubo más: después, cada uno se me acercó para decir algo, al parecer, más íntimo y más cerca al corazón: menos publico, quizá.  El primero fue el que se veía más militar de los cinco: apuesto, erigido, seguramente de una envidiable condición física.  Me dijo (ahora sí en inglés), algo tambaleante, “Pues, le quisiera agradecer porque … porque pues nunca en mi vida he estado tan cerca de un piano.  Ni … ni a alguien que lo toca como usted.  Fue increíble.“ Larga pausa, y luego, “Sabe que nosotros, pues nosotros tenemos una vida bien lineal, ¿sabe?  Y esto que ustedes nos dieron esta noche fue, bueno, fue algo fuera de serie, a mí me hizo consciente de otras cosas que suceden dentro de mí …”
Tiempo después, en el convivio que siguió nuestra presentación, se acerca otro cadete, esta vez la única mujer de los cinco y de ascendencia mexicana.  Me dice, también tambaleando un poco como hacemos cuando hablamos en un vocabulario inacostumbrado, “Le quisiera agradecer porque bueno, ustedes me hicieron consciente de una parte de mi patrimonio … bueno, usted ha de saber que soy de papás mexicanos, y fue hace poco que vine a México a conocer mis raíces … y bueno, yo no sabía de todas estas mujeres … la obra sobre la Casa Azul de Frida Kahlo … ay chin, me voy a poner emocional …” y se ven las lágrimas en sus ojos.  Con mis ojos también algo mojados le toqué en el hombro, y le dije “Está bien, esa es la idea”.  A sabiendas de cómo nos ponemos en esos momentos y de qué es el remedio, le asigné una tarea.  Le pasé mi cuaderno y pedí que todos apuntaran sus nombres y direcciones de correo-e.  “Yes, ma’am”, dijo; Sí, señora.
Después, estuve pensando en mi propio estereotipo de esos cadetes.  Confieso que yo no sabía qué esperar de este grupo.  Mi propio estereotipo del cadete élite de West Point es que les toman y logran la manera de eliminar a palizas toda cuanta huella de empatía, sensibilidad, y actividad de hemisferio derecho, léase debilidad.  Como cualquier estereotipo, con algo de verdad y como se me colaría, exageración hasta el punto de falsedad.  
Desde cierta nefasta perspectiva –abogando por el diablo— se podría decir “Pero, son los meros meros élites de la academia militar más élite de Estados Unidos, ¿cómo puedes argumentar que un grupo así tiene necesidad del arte – o que lo merece, carajo”?   Me supongo que esto es algún variante sobre el tema de culpar –y castigar, a menudo de la manera más cruel, o sea escupiendo a ellos— a los veteranos de Viet-Nam por ese horrible conflicto, en lugar de a sus comandantes y los “estrategas” que diseño todo ese débacle.
Lo pensé y concluí que hubiera sido  simplemente  imperdonable el NO compartir esta espléndida música, y la maravillosa poesía que en parte inspiró, con esos jóvenes.   De la mismísima manera que pensé unos días después, escuchando el 2º Concierto de Brahms con Arrau, Haitink y la Concertgebouw, Ni un solo niño en el mundo entero debe crecer sin escuchar esta música.  
Siempre he dicho que somos sembradores de semillas.  Y como tal, no sabemos –no nos es dado saber—cómo y cuándo germinaren esas semillas.  Puede que en ese mismo momento, puede que en seis meses o seis años o en veintiséis … y en realidad no importa.  Lo importante es que sí se sabe que se ha tocado alguna veta, se ha activado alguna facultad de empatía y de sensibilidad que en algún momento cobrará vida y entrará en acción. 
O sea, si voy a abogar para el acceso al arte –algo que a mi ver es ahora urgente— pues tiene que ser acceso universal.  Si uno de esos cadetes, en algún momento en seis meses, o seis años o en veintiséis, tomara una decisión, hiciera una elección más humana, más empática, ¿quién sabe si no fuera por alguna semilla que quedó esa noche de música e historia en esta casa?  No nos es dado saber, y mucho menos estamos facultados para denegar el acceso al arte por algún estereotipo que sonsamente tenemos metido en el coco.  Quien decidió sacar esas fotos en Abu Ghraib y después publicarlas, o los Nazis que se dejaron llevar por la corriente y después lo pensaron mejor e intentaron hacer algo, o un sinnúmero de seres humanos a través de todas las épocas que en algún momento tomaron consciencia, ¿no podría haber sucedido por una de esas semillas?  Repito: no nos es dado saber.  La ética y la consciencia humana tienen sus caminos misteriosos y escondidos que no siempre podemos divisar en el momento.  Y EL ARTE es uno de los motores de esa consciencia, porque activa a nuestra facultad empática.  Y por esto, queridos amigos, el Arte Es Peligroso.
¿Ves? No podemos tener esa arrogancia. Acceso universal al arte, no a los estereotipos.  He dicho.


OF STEREOTYPES AND ACCESS TO ART


2012-07-14 stereotypes & art _wp cadets concert

Three weeks ago today, with poet Lirio Garduño, I did a concert-conversation with a small group of students from the US.  This was not just any group: they were five cadets –members of an elite language program- from West Point, the elite military academy of the US.  But more of that anon.
Combining poetry and music is something that Lirio and I have done quite a lot together in various forms, since we started to collaborate in the Spring of 2007, designing some concerts in which we alternated music of Rumor de Páramo with readings of texts by Juan Rulfo.
At the time, having performed the World Première of 18 of the Rumor pieces in October of 2006, I was thinking about ways to bring this music to audiences who had less experience listening to new and recent music.  I’d collaborated a lot with poets and writers in previous lives, and knew how poetry and music, well-joined, can make each other even more powerful.  As it turned out, this has been something extraordinarily fruitful: we brought concerts of Rumor y rumores (Murmurs and Murmurings?  hard to translate into English) to various small towns in the State of Guanajuato where surely music like this had never been heard, or Rulfo’s words –in effect, poetry—read with such expressiveness.
Over time, ore stuff happened: in May of 2007 we were invited to do a concert in the National Book Fair in León (GTO) and invited Mexican author and literary commentator Pablo Boullosa to join with us.  Adding the male voice to the piano-Garduño duo made a sort of chamber music. A year later, we were invited to the Raritan River Festival in New Jersey (US); and there we added distinguished US poet David Sten Herrstrom as English reader.  Just as wonderful a voice and the other language added yet another dimension.
As to concert-conversations, I’ve done many.  For me it’s been a marvelous vehicle for a more interactive concert.  Often it’s a good way to offer a less-specialized public a door into the music; but it’s been just as satisfying and interesting with hard-core music-lovers.  The idea is simply that my listeners have space to ask questions; and I have time to respond right in the moment, with the piano nearby to demonstrate or play excerpts.
So what happened?  About a year ago I was invited to a cocktail party here in Guanajuato, for a group of West Point cadets, on a visit to Mexico with their faculty advisor.  The small group were part of an elite program, "AIAD", which stands for "Academic Individual Advanced Development". In the words of the group’s Faculty Advisor (my translation from the Spanish), AIAD is an opportunity for the individual cadet to concentrate in a particular part of her or his program of studies, in this case learning about Hispanic language and culture.
They were here for very little time, about four days.  I applauded, in the first place, that they’d come to Guanajuato: the heart of Mexico and a very different Mexico than places like Cancún and Vallarta, or the Frontier Zone as we call it here, so corrupted by the cheapest of la cultura gringa that it’s barely even Mexico.
From what I understood that evening, their visit had focused almost entirely on the predictable questions, speaking of Mexico and of the scant general knowledge of this country in the US: security, narco, narco security.  Security and more narco in case anyone didn’t get it the first time.  Since I have no shame in these matters, I commented that Mexico’s art and culture, in the right hands, are more powerful than any machine gun.  And I offered –like the former Fulbrighter that I am— to give the next year’s group a doorway into said culture which, moreover, consists of major and beautiful creation happening Right Now.  It’s way more than Olmec heads and Aztec pyramids, I said, as important and imposing as those certainly are.
And a couple of months ago, they took me up on it!  One day in my mailbox was a message from the people who –so admirably!— organized both this year’s visit and the previous one, asking me if I still were interested in doing something like what I’d suggested.  Count on it! I said, How would you feel about a little concert-conversation on Mexican history, through the lens of Monarca music? The response came back, Wonderful! So Lirio and I talked about it and decided the best way to do it would be chronologically; the organizers agreed.  When Lirio and I started to design the program, we were astonished to find that it really worked: the historical breadth of the chosen muses lent itself excellently well to this kind of presentation.
The value-added on top of the music --so to speak-- was Lirio’s poems.  Suddenly, after winning the International Nicolás Guillén Poetry Prize in ‘09, and the local León one in ’10, and I can’t remember exactly what other goodies, she felt inspired –by the muses and by the music—to write some poems.  The first came after a visit to the Museo Soumaya in Mexico City, where she saw a bracelet that had belonged to Carlota of Belgium -- the muse of Alba Potes’ (of Colombia) austere yet passionate From the Air: Six Instants.  Then, if memory serves, the Casa Azul (Blue House) of Kahlo and Rivera, inspiration of Brazilian Silvia Berg’s heartbreakingly beautiful work.
In the end a whole torrent of poems poured forth, most inspired by the Monarca muses. Reading the first few, I felt the urge to translate them into English (as some may know, another interest of mine).  My first attempts met with Lirio’s approval, and I did more.  A few months ago, when I decided to go back to doing house-concerts –now as a way to raise funds on a small scale as well as to mature this repertoire (see a blog soon to be posted)— Lirio did me the huge favour of reading in some of them, she her original Spanish and I my version in English.  And when she couldn’t be there, I read both. 
So the program went like this:
PRE-CONQUISTA:
Poem: Lirio Garduño, El sueño de Quetzalpapálotl
Horacio Uribe            El viaje nocturno de Quetzalpapálotl (2010)
(México, 1970)            (The night voyage of Quetzalpapálotl)
(Quetzalpapálotl  is a sacred butterfly of the Mexica culture, into which metamorphose women who die in childbirth, and warriors who perish on the field of battle)
CONQUISTA:
Poem: Lirio Garduño, Malinche
Paul Barker            La Malinche:
Concert Aria  (2010)
(Gran Bretaña, 1956)
VIRREINATO:
Poem: Sor Juana Inés de la Cruz
Pilar Jurado            Primero sueño  (2010) [Sor Juana Inés de la Cruz]
(España, 1968)
intermedio
FRENCH INTERVENTION: (ca. 1860, 50 years post-Independence)
Muse: Carlota of Belgium, the environment
Poem: Lirio Garduño, El brazalete de Carlota
Alba Potes            Desde el aire: seis instantes (2010)
(Colombia, 1952)            (From the Air: Six Instants)
            1. Pensativo con Premoniciones (Pensive with Premonitions) 
            2. Certidumbre: incertidumbre (Certainty: Uncertainty)  3. Los juegos
            se desvanecen (The games disappear)  4. Detalles distantes (Distant details)
            5. Aprisa (Hurried)  6. Introspectivo
REVOLUTION & FLOWERING OF MODERN MEXICAN CULTURE  (1930s-1940s):
Poem: Lirio Garduño, La casa azul
Muse: Frida Kahlo y su Casa Azul (Blue House)
Silvia Berg            El sueño … el vuelo (2010)
(Brasil, 1958)             (The dream ... the flight)
CLOSING THE CIRCLE:
Muse: La Sandunga
Charles B. Griffin            “ … like water dashed from flowers …” (2010)
(EUA, 1968)            (“… como  agua arrojada de flores …”)

 It was very cool, how this historical perspective required me to re-examine my ideas about the music itself and on the design of the program.  For example, I’d never thought of beginning with Uribe.  No reason, except that it’s a very intense and exalting piece.  But starting with Uribe WORKS!  Its warmth and beauty just energize the audience, they’re hooked going in.
As I said, it was also astonishing that it was possible to construct this micro-summary of Mexican history through the Monarca muses … chosen, permit me to say, by the composers themselves.  (I assigned nothing to anyone, in spite of advice from wiser heads who counselled me to be a bit more authoritative, or at least specific.  I’ll write about this soon).  I put Closing the Circle as the heading for the last piece, Charlie Griffin’s, because at the start of the piece I declaim a text which is translated into modern Spanish from 16th-century Nahuatl.  Yet another blog, because believe me, it’s quite a story. 

OK, the concert-conversation.  I began by asking, What do we think about when we think about a country – any country, in this case Mexico?  Of course: geography, history, economy, sociology.  The country’s art is always a subheading, assuming it’s mentioned at all.  And yet, speaking of any country at all, you can sum up all of the above-mentioned topics through its art . . . because art is the mirror of everything that happens in any society.  Yet another subject for yet another blog-post.  I know.  Patience.
There was a tad of last-minute panic on account of if we should talk Spanish-English, or just in Spanish.  I was getting a bit wound into a twist about this; and Lirio said, with that sensible simplicity which is one of the things I most appreciate in her, “Why don’t we ask the cadets what they’d prefer?” Ah HA, I said, and that’s how it was. 
At the absolute gospel last minute, they called to tell me that there was a couple who wanted to come whose Spanish, truth be told, is not terribly strong.  I decided, Well, let them abide by the cadets’ decision.  And we are in Mexico, after all, jiminy.  And that’s how it was.  Lirio asked the cadets if they wanted our presentation in Spanish or bilingual and without missing a beat they all said, In Spanish.  ¡¡BRAVI!!  Their concentration was palpable and WOW, did they get it: I could tell from the questions afterwards.
So Lirio gave a mini historical context for each period and it was then that I spoke briefly about the piece when I considered it necessary, something to give them a way into the music.  Then the poem and its translation.  I really did not want to interrupt that magical moment between poetry and music with prose  about the music.

EVERY concert is special, but this one was particularly so.  What I love so much about very small venues –which my piano room is— is how tangible, at times audible, the audience response is.  At the end, we invited their questions and comments and absolutely everyone had something to say. 
There were other people there too –some Mexican friends of the organizers, and some Quebecqois guests of mine whom I’d invited—and all of their commentaries and questions were also really good and thought-provoking.  At the end of the question part I asked that everyone take a minute to think about how we are all the Americas, that it’s not just the United States but also Canada, Mexico, our whole hemisphere.
OK, so those thoughts of mine … At the end, after all was said and done, they gave us gifts: a commemorative medal for Lirio, and for me a T-shirt with the logo of their language program, of which the image of the Lamp of Knowledge forms a part.  For some reason, when the faculty advisor explained about the Lamp of Knowledge I almost started crying.  It seems to me so precious, that Lamp of Knowledge and of Learning.  For everyone, for all of us.



Spontaneously, various of the cadets said something expressing their thanks.  Very beautiful and from the heart: these were not formal, rehearsed words.  But there was more: later, various came up to me to say something, it seemed, more intimate and closer to the heart.  The first was the most military-looking of the five: handsome, erect, surely in enviable physical condition.  He said (now in English), hesitating a bit, “I just want to thank you because … well, in my whole life I have never been this close to a piano.  Or to someone who plays it like you do … it was incredible.  Long pause, and then, We lead a pretty linear life, you know?  And what you gave us tonight, well, it was something completely different, it made me aware of other parts of myself …”
A bit later, in the little drinks-and-nibbles session that followed, another cadet comes up to me, this time the only woman of the group and of Mexican heritage.  She says, also hesitating a little as we may do when speaking in an unaccustomed vocabulary, “I want to thank you because well, you made me aware of a part of my heritage … maybe you know that my parents are Mexican, and it was only recently that I came to Mexico to find out about my roots … well, I really didn’t know about some of these women and … that piece about the Casa Azul of Frida Kahlo …Oh jeez, I’m getting emotional …” and I could see her eyes welling up.  My own eyes moist, I touched her shoulder and said something like, “It’s OK, that’s the idea!”  Knowing how we get in these moments and what is often the remedy, I assign her a task: I give her my notebook and ask her to write her name and email, and then circulate it to the rest of the group for their coordinates.  “Yes, ma’am”, she says.
I confess that I didn’t know what to expect of this group.  My own stereotype of the elite cadet of West Point is that they take them and work hard to beat out of them every trace of empathy, sensibility, and right-brain activity, i.e. weakness.  As with all stereotypes, it had something of the truth in it, as well as exaggeration to the point of falseness.
From a certain perspective –like a devil’s advocate—one could say, “Jeez, these are the very crème de la crème of the most elite military academy of the US, how on earth could you argue that people like that need art – or that they even deserve it?”  I suppose this is some variant on the theme of blaming –and punishing, at times very cruelly, as in spitting on them— the soldiers who fought in Viet Nam for that horrible conflict, instead of their commanders and the “strategists” who designed the whole debacle.
I thought about it quite a lot, in fact, and concluded that it would have been simply unpardonable to not share this splendid music, and the wonderful poetry it partly inspired, with these young people.  In the same way that, a couple of days later, listening to Brahms’ 2nd Piano Concerto with Arrau, Haitink, and the Concertgebouw, I decided that not one single child in this world should grow up without hearing this music.
I’ve said for a long time that we are sowers of seeds.  And as such, we cannot know when and how those seeds may germinate.  Maybe in that very moment, maybe in six months or in six years or in twenty-six … and in reality it doesn’t matter when.  It is not given to us to know.  What’s important is that you’ve tapped into a vein: some empathetic faculty has been activated which in some moment may come alive, may even go into action.
I mean, if I am going to advocate for access to art –something which I feel is now absolutely urgent— then it must be universal access.  If one of these cadets, in some moment in six months, or six years or twenty-six, may make a decision or a choice which is more human, more empathetic, who will know if it wasn’t because of some seed that was sown that night of music and history in this house? 
It’s not given to us to know, I repeat; and even less is it given to us to deny access to art because of some stereotype which we happen to have stupidly installed in our brains.  The person who made the choice to take and then circulate those photos of Abu Ghraib, or the Nazis who let themselves be carried away by the ideological current but then thought better of it and tried to do something which might make a difference … or countless numbers of humans through the ages whose conscience in some moment came alive … might that not have happened because of one of those seeds?  Human ethics and conscience move on their own mysterious and hidden ways which we can’t always make out in the moment.  And ART is one of the primary activators of conscience, because it activates our empathetic faculty.  And that is also, you see, why Art Is Dangerous. 
You see?  We can’t be arrogant that way.  Universal access to art, down with stereotypes.  That’s what I say.